jueves 21 de enero de 2010

::EXCELSA::



Luego de tres gratificantes horas de escuchar a esa mujer ejemplar sólo pudo agradecerle. No supo cómo decirle todo lo que sentía. Bajó las escaleras como queriendo llegar rápido a su casa. Sintió aquélla frustración de la que tanto habían hablado. Lloró. De emoción y de tristeza.
Se descalzó, luego de cruzar la puerta de su habitación, y recordó: “Amor, esperanza y ganas de dar”. Eso había escrito en aquel rectángulo blanco y anónimo que la virtuosa mujer le había ofrecido. Con eso vive y por eso sueña.
Recordó la charla. Pensó en la mujer. Notó que la admiraba y la respetaba infinitamente, aunque no había podido más que agradecerle. Tomó una hoja en blanco y escribió:

“Vive con una energía sobrehumana y ama de un modo mágico. Convida alegría en cada palabra que menciona y siembra fortaleza en cada paso que da. Sana con sus palabras y da vida con sus mimos. Dibuja sonrisas constantemente. Si habla de los sueños te los hace sentir realizados. Emana amor y derrocha esperanza. Porque sabe que ambos son sentimientos renovables. Eternos.”

Apoyó la lapicera en el escritorio, dobló el papel a la mitad y comprendió que jamás podría describir a aquella increíble mujer que admiraba. Entonces, sonrió.
Luego de unos minutos, abrió el papel que acaba de cerrar, tomó la birome nuevamente y escribió a continuación de lo anterior:

“La declaro inexplicable pero excelsa.”

domingo 8 de noviembre de 2009

::AMIGAS::

- Te extraño.
-Yo también. Mucho.
La que sintió culpa, sin ser la culpable, tomó la iniciativa. Porque supo desde el comienzo que todo dependía de ella. Pero no da segundas oportunidades porque no cree tener la autoridad suficiente como para quitar las primeras.
Le explicó, con la voz quebrada, que la amistad no termina y vuelve a empezar. Más tarde, que entre ellas jamás había terminado. Y que eso no significaba hacer como si nada hubiese pasado. Porque entendió que la amistad no cuesta un beso, ni para ganarla ni para perderla. Que los amigos no son el espejo de uno, muchos pueden hacer lo que uno jamás haría. Y, finalmente, que el arrepentiemiento existe.
Las desilusiones duelen. Pero más duele no tener a quien siempre te comprendió.
La de remera rayada, que se jacta de autosuficiente y asegura que nada la afecta, necesita y extraña más que muchos otros. Tres meses y medio bastaron para calmarla, aunque no para curarle la herida. Le dijo que la extrañaba horrores. Que la necesitaba. Abrazó a la de camisa de bambula durante varios minutos. Ambas querían recuperar el cariño que no habían tenido, pero que sí habían necesitado. Se miraron, se rieron y caminaron juntas. Igual que hace años, pero de un modo distinto. Más sincero.
Los triángulos, ya lo comprobaron, no les sientan bien a ninguna. Entonces, decidieron seguir de a dos. Sin dejar de lado las heridas que se causaron. Porque no sólo la que peor estuvo fue la que lastimó. Ambas lo hicieron y se arrepienten de la misma forma. Tienen las mismas ganas de curarse y la misma necesidad de aliviarse. Por eso se entienden y se alegran del mismo modo ahora.
Nada cambió.
O eso cree y pretende la de rayas. Que es la misma que sintió culpa sin ser la culpable.
Por su parte, la de camisa se muestra feliz, aunque todavía no entendió que las palabras de agradecimiento no corresponden.
Ambas saben que la imprevisibilidad del presente las aqueja por separado y que aquello tiene que ver con el mismo asunto. Dejar de lado la incertidumbre es lo que les falta para disfrutar de la compañía como antes. Como siempre.

martes 3 de noviembre de 2009

::ÚNICA::

¿Insegura de qué? Si emanás excelencia constantemente. De todo.
Insegura de lo que aún no notaste que te sale perfecto.
Tampoco te diste cuenta de que sos el gran ejemplo. Sos diferente y eso te hace única.
Podría explicarte de mil maneras lo hermosa que sos y lo inalcanzable que parecés a veces.
Estoy segura de que no me creerías. Y te admiro, a pesar de tu testarudez.
Porque sos una mujer que enseña sin darse cuenta, que ama de una forma estrambótica y que llora o ríe siempre que le hace falta. Y tenés miedo, a veces de vivir y otras veces de crecer. ¿Notaste lo bien que me hacés? Tus consejos de hermana mayor me llenan el alma.
Y paradójicamente me dan esa seguridad de la que a veces carecés.
Jamás me habían tranquilizado con un vaso de agua y dos palabras, vos lo lograste - otra vez sin darte cuenta -.
La claridad de la mañana, eso significa tu nombre.
Sos la antítesis de vos misma. Una mujer morena y transparente a la vez.
Belleza anormal, despertate. Mirá al rededor. Lo que hay en el camino es creación tuya. Son tus logros. ¿Los ves? Explicame vos, ahora, porqué a veces no te valorás como deberías.
Sos excelente.
Única. Increíble. Insaciable.

sábado 17 de octubre de 2009

::ERNESTO::


Eterno idealista.
Revolucionario.
Liberador.
Jamás competidor.
Siempre luchador.

Amaste. Confiaste.
Y elegiste el lugar equivocado.

Te odiaron.
Te desentendieron.
Te vendieron.
Te torturaron.

Te quitaron la vida.

Aún cuando no te dolía, metieron sus dedos en tu herida.
Te expusieron.
Cortaron tus manos.

Quisieron desaparecerte y no pudieron.
Inventaron tu destino.
Te escondieron.
Mintieron.

Fueron egoístas.
Le quitaron la libertad a América.

Intentaron eliminar tus ideas.
Y siguen. Insisten.
Pero no. Las ideas no mueren.
Tu eterno puño en alto jamás desaparecerá.

Sos el camino de muchos.
El accionar de algunos.
Y siguen. Insisten.
Igual que los que te odiaron, pero con más fuerza.
Y con amor, a diferencia de ellos.

Unen lo que ellos separan.
Aman lo que ellos odian.
Valoran lo que ellos destruyen.
Sueñan lo que ellos detestan.
Les marcaste el camino.
Y siguen. Insisten.
Siempre.

La lucha, que es eterna como vos, continúa.

¡Hasta la victoria!

viernes 2 de octubre de 2009

::IRUPÉ::

...
Irupé dejó de ser planta en noviembre de 1988.
Ya no es verde y roja, desde hace casi 21 años es multicolor.
Multifacética.

Tiene tantas o más vueltas que los nudos celtas.
Regala sonrisas en cada paso que da.

Es tan fugaz como las estrellas.
Si no la ves en el momento preciso perderás la oportunidad de conocerla.

Fresca, resplandeciente, sensible, fuerte, suave.
Ciclotímica.
...
No puede evitarlo.
No lo hace con intención.
No se da cuenta.
Sin querer, me tranquiliza.
...
[perdón.por.no.estar.ahí.mañana]

martes 29 de septiembre de 2009

::AL.REVÉS::



"No tengo ganas de seguir compartiendo con vos
mi cariño, mis besos y mis abrazos. Mentiría al decir que
tengo tiempo para respetar tus miedos. Sólo te ofrezco
la despedida. Te lo dije en Dalí ese primer día:
mi gran problema es la franqueza y no soportar
la forma en que me volaste la cabeza. Perdón,
te es difícil olvidar al que hubo antes, es increíble
recordar a mis otras de antes. Y aunque
para mi no seas especial, ya no tengo tiempo para
encontrar la sonrisa a tu lado. Es mentira que
sentirse bien con vos sea tan fácil. Yo celebro
que no sea el momento oportuno. Está orgullosa de que
te dedico estas líneas mínimas, más allá de
¡que no tengo ni un poco de ganas! Igualmente
hago esto que siento el impulso de hacer. ¿Despedirme?
Exactamente eso. Y por esa razón es que
tengo que admitir primero que me hacés
mal. Es difícil explicartelo todo. Me gusta reír. Y
estando al lado tuyo no siento que pueda hacer nada.
Pocas veces escribí algo tan franco. ¿Para qué mentir?"

[.te.leo.al.revés.]

domingo 27 de septiembre de 2009

::REFLEXIÓN::


Nadie lo nota. Pero la extrañás.
Nadie te entiende. Pero la amás.
Y te ignora.
Igual que vos a ella.
¿Y te extraña? ¿Y te ama?

No lo sabés y te convencés de que no te interesa.
No mientas, nunca te salió bien.
Te duele y no podés soportarlo.
Te sentís culpable. Te hacés cargo.

Te odias.
Porque es TU culpa no poder superarlo.

Tener la responsabilidad te excede.
No podés.
No siempre podés.
Esta vez la intransigencia que profesás te lastima,
pero te es imposible cambiar de parecer.
¿Notaste cómo se aísla con tu presencia?
Ella también siente culpa.
Tenés ganas de abrazarla.
Necesitás decirle que fue una imbécil.
Querés llamarla.
Intentás no mirarla para evitar el llanto.

Todavía lo encontrás inexplicable.
Resignate.
Jamás encontrarás la explicación.

Correte de ése lugar, aunque te sea imposible.
Querela en silencio, aunque no te alcance.

Y no hables más.
A nadie le importa.